jueves, 6 de octubre de 2016

Te debo una (& miles más):


Porque siempre serás el primer valiente que quiso rescatar a la princesa / despojarla del vestido pomposo y abrigarla con besos de primavera que pronto serían dueños del horizonte.
Porque siempre serás el que lleno de electricidad mi mundo; creo que por día eran un millón ciento un  shocks eléctricos.
Porque hiciste tuyos los lugares sagrados y convertiste en infinitos los momentos preciados.
Porque todo lo resolvías con un beso de escarcha.
Porque los segundos más felices los vivimos en nuestros viajes a Florencia y Futalufú.
Porque has sido el mejor compañero de ruta que he tenido.
Porque aunque te perdías del camino, siempre sabias regresar con un girasol.
Porque oír tu voz diciendo Amor fue lo más dulce.
Porque estamos cosidos a la misma estrella.
Porque en cada beso nos comíamos el cielo.
Porque siempre después del amor, nuestros corazones solían sincronizarse.
Porque pasar tardes eternas contigo son tesoros.
Porque pintaste con tus colores mi alma.
Porque me cuidaste cuando habían tormentas.
Porque sentía que contigo siempre iba a estar.
Porque inventaste una y mil aventuras para salvar el amor.
Porque cuando te llamaba con la mente, siempre tenias prendido el radar.
Porque sos invisible y te conozco igual.
Porque me fui antes que el viento nos llevara muy lejos.

Porque te amé demasiado Vicencio y no sé como decirte que el pasado se voló y el futuro se escapo. 



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